Sobre el aborto y nuestros sesgos cognitivos

Nací en una familia católica y crecí en un entorno cuya narrativa giraba al rededor del pecado, el perdón y la misericordia. U2 era en mi infancia "diabólico" y decir mentiras, como haberme comido una galleta sin permiso, era fuente de insomnio y arrepentimiento profundo.


Cuando tenía 19 años peleé con Dios y decidí que nada ni nadie era responsable por mi destino, por la música que elegía o las galletas que me comía; más que yo. Esta perspectiva me alejó de la espiritualidad tal como yo la percibía, pero me abrió la puerta a conocerme un poco más y retar algunas de las creencias que había adoptado y que no necesariamente se alineaban con mi forma de sentir y ver la vida.


Ya de grande, descubrí una espiritualidad diferente. Tal vez la que se ajusta a mí, dirían quienes juzgan rápido, y quizás tengan la razón o no...Pero esta espiritualidad me ha llevado a considerar que el tener una religión no me hace más o menos humana que los demás y que el juzgar al otro desde mis creencias, me limita a amarlo tal y como es.


Dicho esto, quiero reflexionar y ofrecer mi perspectiva sobre el aborto y el revuelo reciente en los EEUU al rededor de la decisión de la Corte Suprema de echar para atrás los derechos de la mujer para abortar. No pretendo convencer a nadie.


Sesgos Cognitivos

Los seres humanos tenemos al rededor de 50 sesgos cognitivos. Esto quiere decir que la realidad la vemos con unas gafas de las cuales no somos conscientes. Cuando pensaba en el aborto lo primero que venía a mi mente era "homicidio" o "asesinato" porque (aún) tengo muy arraigada la creencia de que la madre mata dolosamente al bebé. La ciencia confirma que el aborto termina la vida. Pero esto no necesariamente hace homicida a la mamá.


Definir a una madre como "homicida" tiene implicaciones profundas, sobre todo cuando la intención de ser mamá ha sido arrebatada o se ve amenazada por realidades que muchos de nosotros no alcanzamos a asimilar. Los sesgos comienzan a aparecer cuando no vemos el contexto. Cuando nos limitamos a juzgar por contraste defendiendo nuestro sentido de identidad. Cuando nos dejamos arrastrar por las opiniones o juicios de otros sin permitirnos sentir con el otro. Y si...hay madres (y padres) homicidas, otras no.


Cuando una mujer NO tiene la intención de ser mamá pero es violada, cuando una mujer NO tiene la intención de ser mamá pero queda embarazada; ¿La decisión de abortar la hace homicida? ¿No deberíamos categorizar también a los hombres que influyeron en el resultado del acto sexual también como homicidas? ¿No nos hace homicidas a todos quienes no enseñamos a nuestros hijos a valorarse, cuidarse y a cuidar de los demás?


El problema del lenguaje es que nos limita. Limita a quienes desde sus creencias quieren evitar el homicidio sin considerar que el aborto se da con o sin aprobación legal. Sin tener en cuenta que las mujeres que NO tienen la intención de ser madres se equivocan como los hombres que NO quieren ser padres. Que la responsabilidad de la muerte de un bebe recae en TODA la sociedad, no sólo en quienes tienen que exponer su vida y su cuerpo para salvarnos a todos de la herencia de la crueldad y la violencia. Que las vacunas sirven para evitar nuestra muerte...¿Y si era el destino que muriéramos no nos hace igualmente culpables el hecho de prolongar nuestra vida?


Juzgar rápido es como ir al centro comercial para distraer nuestra mente del basurero que lo rodea. Ponernos en los zapatos del otro requiere de valentía porque tenemos que ir a ese lugar incierto de renunciar a lo que creemos cierto. Es como quedarnos en el basurero y decidir ayudar a limpiarlo así huela feo.


Si no abrazamos como sociedad a las madres y padres que deciden abortar, nos estamos poniendo una sentencia de muerte porque ellos también son seres humanos como tú y como yo.


Cada "homicidio" por el aborto, es un "homicidio" de la sociedad.

Cada decisión de una madre de abortar es un suspiro de dolor de una sociedad rota.

Apoyar el aborto, no significa necesariamente apoyar el homicidio, puede significar abrazar el roto para aprender a sanarlo juntos.


0 visualizaciones0 comentarios